miércoles, 30 de abril de 2014

Tacuba: memoria de las jarillas

Por: Norma Márquez

Hay rincones del Distrito Federal cuyo recorrido turístico es casi obligado. Una de ellas es la calle Tacuba, en la colonia Centro, que además de ser la más antigua de la ciudad y vía directa hacia su ombligo, guarda un sinnúmero de historias desde Eje Central, pasando por la estación del Metro Allende, una que otra cháchara novedosa de sus comercios hasta llegar al Sagrario Metropolitano en la calle República de Brasil.

Del náhuatl Tlacopan (lugar de jarillas, arbusto de flores amarillas) Tacuba fue recorrida plácida y constantemente por el emperador Moctezuma entre la vendimia de artesanos como parte del día a día. Por supuesto, nada parecido con los artículos ofertados ahora.
Durante la conquista, y a diferencia de la calma con la que Moctezuma caminó por aquí, Hernán Cortés la utilizó como vía de escape de su ejército durante la batalla contra los mexicas, que luego lo llevó a la actual calzada México-Tacuba para llorar las bajas españolas en el árbol de la Noche Triste.

Este es un humilde recorrido por la calle de Tacuba, en sentido contrario al que hizo Cortés y muy al estilo de Moctezuma: plácido y con calma. 

Tacuba 1, plusvalía en un pago 
Antes Tacuba 1
Aunque el número 1 de Tacuba es hoy el Palacio Postal, antes lo fue este edificio que alberga una sucursal de la tienda Sanborns ¿la razón? Ocupa parte de la que fuera casa del capitán de Hernán Cortés, el también herrero Hernán Martín, quien construyó uno de los bergantines con los cuales los españoles navegaron por los entonces canales de la Nueva España. Como paga a sus servicios, Martín recibió este terreno de, originalmente, los nada despreciables ocho mil metros cuadrados para él y su familia. Una placa atestigua el predio.
Placa
Entrada al predio


El persistente Palacio Postal 
Taquilla
Antaño, este inmueble fue altamente socorrido en el envío de paquetería y para establecer comunicación a distancia vía telegrama o carta, obligando la producción de estampillas al por mayor. Hoy, a pesar de que el servicio está casi en desuso, el Palacio Postal sigue ahí, abierto para venta de estampillas, colecciones filatélicas y un mínimo de envíos. 
El paso del tiempo no ha mermado su imponente estilo ecléctico, que obliga a admirar con detenimiento desde su reloj exterior hasta sus ornamentos interiores en las taquillas y la hermosa escalinata que lo adorna, la cual lleva a la muestra permanente de filatelia en el segundo piso y al cuarto nivel, donde se encuentra el Museo Histórico Naval.


Otro palacio, saturado anualmente de lectores 

De regreso al exterior en Tacuba, el ojo turístico no sabrá a qué darle prioridad.
Palacio de Minería
Puede ser el número 5 con el Palacio de Minería y antigua Escuela de Ingeniería. Hoy conserva el espacio académico y da lugar a actividades culturales y visitas guiadas al recinto. 
Meteorito expuesto en Minería
Es sede de la Feria Internacional del Libro, donde miles de lectores se reúnen anualmente para satisfacer su ansia de consumo editorial, además de talleres y presentaciones de libros.

Una posada para Tolsá
La entrada por el número 7 del Palacio de Minería da lugar al Museo Manuel Tolsá, arquitecto veneciano a quien la UNAM dedica este espacio por su colaboración artística en México. En nuestra ciudad trabajó para finalizar la obra de la Catedral Metropolitana, el altar del Templo de la Profesa y el de la Casa de Moneda.

Plaza Manuel Tolsá, entre la calma y la consigna 

Rodeando la escultura ecuestre de Carlos IV, la Plaza Manuel Tolsá es un área que entre semana se conserva en relativa calma, pero los fines de semana es visitada por turistas que la recorren plácidamente, mientras es aprovechada como escenario de artistas urbanos y danzantes prehispánicos y como templete de luchadores sociales quienes, altavoz en mano, hacen públicas sus consignas. Todo en un mismo lugar y a veces al mismo tiempo.



Munal, ostentoso ex hospital
Detrás del itinerante Caballito se encuentra el actual Museo Nacional de Arte (Munal), originalmente hospital San Andrés y luego Palacio de Comunicaciones. Hoy, además de albergar obras de arte mexicano a partir del siglo XVI, sus actividades culturales incluyen talleres, conferencias y muestras de cine, además de un acervo bibliográfico al que se puede accesar previa cita.



Palacio de Mármol ¿víctima de un juego de azar?
En el número 15 se encuentra el Palacio de Mármol, construido en 1870 por la familia de José Teresa y Mier en lo que fue la huerta del ex convento-hospital de la orden de los Betlemitas.
Hoy, la ironía del progreso hizo que después de ser lo que fue, este espacio diera lugar al Museo de la Tortura. Un dato curioso es que, se dice,  los derechos de la casa se perdieron en un juego de cartas. Vaya usted a saber.



La economía vista desde la interacción 
Museo Interactivo de Economía
Hoy, en Tacuba 17 tenemos un buen ejemplo de atractivo aprendizaje en el reconocido Museo Interactivo de Economía, único en su tipo y donde hablar de cifras hacen más llevaderas las matemáticas para los estudiantes.
Ocupa menos de la mitad del que fuera hospital y convento de los Betlemitas pero, a pesar del paso del tiempo y gracias a su cuidada restauración, este espacio sigue siendo patrimonio arquitectónico de la ciudad.



Para darse una idea de los terruños de Cortés
En la esquina con Isabel la Católica, una placa marca el punto donde, con tezontle típico de las construcciones indígenas y luego base de las coloniales, iniciaban las propiedades que el conquistador Cortés habitó durante su estadía en esta tierra en 1524.
Reza: “Desde esta esquina hasta la de Empedradillo y Plateros estuvieron las casas de Cortés” Es decir, Hernán Cortés tuvo para sí un amplio terreno que abarcó desde la actual Tacuba hasta Empedradillo (hoy Monte de Piedad) y Plateros (hoy Madero) Un área nada insignificante.

Café de Tacuba

El emblemático Café de Tacuba, recepción de Diego Rivera 
Este centenario local ocupa el 28 de esta calle. Vale visitarlo si además de disfrutar un buen platillo colonial se desea admirar sus murales que, entre pilares y retablos, guardan también pedazos de historias alusivas al chocolate, desde su uso prehispánico hasta su consumo en la Nueva España y, por supuesto, el que disfruta el comensal desde su mesa.
Un dato curioso es que aquí tuvo lugar la boda del muralista mexicano Diego Rivera con su segunda esposa, Guadalupe Marín.




 Los contrastes del uso de suelo 
En el número marcado con el 29 se encuentra lo que en el siglo XVI fue el Templo del Convento de Santa Clara, pero luego de las leyes de Reforma se convirtió en cuartel militar en 1861 y posteriormente ¡en cantina! Después, desde 1936 se acondicionó como Biblioteca del Congreso de la Unión, sitio que guarda las actas legislativas desde la Independencia de México.

Placa alusiva
 La forzada inspiración de González Bocanegra 
Tacuba 48. Con sólo una placa alusiva, casi perdida tres metros arriba del suelo y entre un par de lonas, la insignia le queda corta al edificio donde, bajo el argumento de escribir algo más que sólo versos para su amada, el conservador potosino Francisco González Bocanegra fue literalmente encerrado por su pareja sentimental para animarlo a escribir nuestro honroso Himno Nacional Mexicano.
Luego del triunfo liberal, un par de estrofas fueron vetadas y otro más con el Porfiriato para dejar sólo cuatro de ellas. A pesar de la buena fama del himno y su trascendencia marcial, este predio es visitado sólo por quienes buscan bisutería. El departamento no es de acceso público y lo más que puede hacer el turista curioso es leer la placa y conformarse con ello para seguir su camino.


El ritmo de Merino Musical
A estas alturas de Tacuba no le extrañe que sus músculos comiencen a sacudirse cuando escuche por ahí, entre la muchedumbre, el ritmo pegajoso proveniente del cruce con Motolinía.
Ya en la intersección comprobará que Merino Musical, un grupo de seis músicos invidentes, ameniza el paseo con temas infalibles que ponen a bailar a más de uno, aprovechando el paso  peatonal de Motolinía.
Merino Musical

Del sufragio efectivo a la defensa de las mujeres
Entre otros, Francisco I Madero, José Vasconcelos y Filomeno Mata se reunieron en este lugar en 1909 antes del estallido de la Revolución, dando origen al movimiento antireeleccionista que los llevaría a la lucha contra el gobierno de Porfirio Díaz. Hoy, el primer piso es la casa matriz del Instituto Nacional de las Mujeres.


El origen de la ficha bibliográfica mexicana 

En la esquina de República de Brasil vivió José Mariano Beristain, bibliógrafo que colaboró para elaborar la Biblioteca Hispanoamericana Septentrional, conjuntando las primeras fichas bibliográficas de la época virreinal. El texto no fue desplazado por otros títulos, sino que se le adicionó información tomándolo como punto de partida para investigaciones futuras.

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